El dueño del local, Marcelo, está indignado ya que por la inseguridad está a punto de cerrar un negocio familiar de más de 50 años. Dijo que en caso de dar bajar los brazos, quemará todos sus muebles en la calle 47 como protesta por la inacción de las autoridades para combatir la inseguridad.
"No sé si cerrar o no. Es el tercer caso. El primero fue un boquete que hicieron hace como dos años. En el segundo, en septiembre último, seis personas armadas entraron. Así es mu y difícil trabajar. Por ahí la próxima estoy llorando en una morgue", lamentó el comerciante.
"Nadie te da la seguridad de que se pueda trabajar con tranquilidad. Acá a mí no me paga un sueldo. Hay gente (por los funcionarios políticos) que está calentando sillas gratis. Se lo bancamos nosotros. No quiero aportar más para esa gente. Les pagamos 160 lucas. No me manden a mí para que me saquen en una bolsa de nailon. Voy a cerrar y haré otra cosa", agregó.