El hecho ocurrió el domingo por la mañana. El conductor, quien manejaba el auto de su padre, llegó a su casa de Lavallol e inventó que había sido secuestrado a la salida de un boliche. Horas más tarde, se quebró, reconoció la mentira y dijo que actuó de esa manera "por miedo".
Mientras tanto, la víctima se recupera en el hospital Gandulfo de Adrogué.
"Tiene una fractura de tobillo, otra en el peroné y un corte en la cabeza", indicó uno de sus sobrinos.
El hombre trabaja en una panadería y todas las mañanas viaja hasta allí en bicicleta.
El conductor, en tanto, se encontraba detenido a disposición de la Justicia.