La chiquita fue apropiada por su madre, la colombiana Catalina Navarro, quien tras unas vacaciones de ambas en Cali, de donde es oriunda, nunca regresó a Rosario, donde residían los tres.
En aquel país se reunió con funcionarios del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar para ultimar los procedimientos administrativos de la restitución. Y, a pesar de todo lo vivido, cuando apenas tocó Rosario dijo que "el vínculo con la madre será respetado".