El hombre, que en 2012 manejaba con una graduación alcohólica de 1,72 gramos por litro en sangre, no pudo mantener el control de su vehículo y circulaba en zigzag.
A la altura del kilómetro 279 el hombre se cruzó de carril, lo que hizo que el Renault Clio que iba en dirección contraria tenga que realizar una maniobra de esquive y salir a la banquina. El auto, al intentar reingresar al asfalto, giró y derrapó, invadiendo el otro carril y perdiendo el control. En esas circunstancias, un Chevrolet Meriva lo embistió por la parte trasera y el Clío comenzó a dar vuelcos. Uno de los pasajeros del Clío, Carlos Díaz, que viajaba en el asiento del acompañante, salió despedido y murió.
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