El fiscal Emilio Spatafora pidió la libertad del adolescente de 17 años que está detenido por el crimen del colectivero Leandro Alcaraz, en Virrey del Pino, por falta de pruebas en su contra, y ahora la solicitud será resuelta por el juez de Garantías Rubén Ochipinti.
En tanto, la Auditoría de Asuntos Internos del Ministerio de Seguridad bonaerense desafectó a dos policías a raíz de la difusión de un video en el que el joven de 18 años acusado del crimen de Alcaraz admite ser el asesino y entre sonrisas pide perdón cuando ya está detenido.
Los investigadores aseguraron que la detención de Gauto se concretó el martes último durante un allanamiento realizado en una construcción precaria ubicada en la calle Martín García y Urundel, de Virrey del Pino, en La Matanza, a pedido del fiscal Emilio Spatafora, del Fuero Penal de Responsabilidad Juvenil de La Matanza, quien quedó a cargo de la pesquisa.
Ese procedimiento surgió tras la indagatoria del detenido Jonathan Acevedo (18), apodado "El Viejo", quien le dijo al fiscal Spatafora que los asesinos de Alcaraz habían sido "los paraguayos del fondo".
Acevedo relató que el domingo alrededor de las 16.30 se encontraba sentado en la puerta de su casa junto a dos amigos, cuando llegó su amigo (el otro detenido por el caso, que es menor de edad) y éste le contó que "dos paraguayos" habían baleado a un chofer de colectivos.
Por este motivo, se dirigió junto a sus tres amigos y su madre a la plaza de San Pedro de la localidad bonaerense de Virrey del Pino, donde ocurrió el hecho. El imputado declaró que a la 1 del lunes policías le patearon la puerta de la casa y lo llevaron detenido a la comisaría de Virrey del Pino, donde estuvo hasta las 8 de la mañana, cuando fue liberado y volvió a su hogar a dormir.
Según consta en su declaración, durante las horas que estuvo detenido, los policías le decían a Acevedo que había sido el culpable del crimen y le sacaron muchas fotos, al tiempo que en su casa durante el allanamiento no encontraron ningún elemento incriminatorio.
El imputado declaró que una vez en la comisaría, su amigo le contó al oído que los asesinos del colectivero eran "los paraguayos del fondo", a los que "conocen de vista, pero no sus nombres".