El árbol de los deseos de los chicos del mundo

Niños de todo el mundo escribieron mensajes para que sus maestras los colgaran en el árbol de los deseos instalado en un espacio de la Cumbre internacional de Educación y Habilidades (GESF) de Dubai. El denominador común eran las preocupaciones vinculadas a la necesidad de paz y el acceso a la educación.


20 mar, 2018 17:28
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Actualidad: El árbol de los deseos de los chicos del mundo

Por María Julia Mastromarino | Enviada especial

“La educación debería empezar en la casa”. La frase que suele repetirse adquiere otra potencia en un papelito escrito por un nene de 9 años. Ese es uno de los cientos de aportes que chicos de todo el mundo escribieron para que sus maestras los colgaran en el árbol de los deseos instalado en un espacio de la Cumbre internacional de Educación y Habilidades (GESF) de Dubai.

Entre todos esos, se pueden distinguir los que llevan la cinta celeste y blanca. El de Valentina, por ejemplo, una paciente del Hospital Militar, que es alumna de la maestra argentina Inés Bulacio, una de las representantes docentes de nuestro país en este foro mundial: “Mi deseo es que me convierta en doctora y salvar muchas vidas. Los médicos me la dieron de nuevo, y yo se la devuelvo a miles de niños. Dar y devolver el triple”, expresa.

“Me gustaría terminar con la pobreza y que haya familias unidas”, pidió un estudiante de la Escuela Secundaria Rumania, con una matrícula mayoritaria del barrio conocido como Fuerte Apache. Su directora, Silvana Corso es otra de las “embajadoras de la educación” por Argentina en la cumbre.

La maestra Graciana Goicoechandia, de la Escuela Dante Allighieri de Las Flores, Silvana Carnicero de la Escuela Técnica 33 de Pompeya y Germán Soto, de la Escuela Técnica Beltrán de Corrientes colgaron otros tantos papelitos de sus alumnos en el árbol de los deseos. “Yo deseo que para 2030 haya comida para todos”, “ No basta con hablar de paz, hay que creer en ella y trabajar para conseguirla”, o “Sigan su corazón que los va a llevar a La Paz”, eran algunos de sus mensajes.

Las frases de los alumnos argentinos pululaban en el árbol de los deseos, entremezclados con los de otros chicos del mundo. Entre todos se podían ver preocupaciones comunes, especialmente vinculadas a la necesidad de paz y el acceso a la educación.

Entre la gran cantidad de papelitos se podían leer estas otras aspiraciones de los chicos: “Deseo que cada chico tenga la oportunidad de ser educado”, “Que las personas no discriminen a las demás personas”, “ Queremos que todos los chicos alrededor del mundo tengan condiciones seguras para aprender y contribuir al desarrollo del mundo” o “ Que los gobernantes tengan una buena educación, que no mientan y sean un ejemplo para nosotros”.

Mientras se sucedían los debates educativos, se observaba el movimiento de maestros de todo el mundo hacia el concurrido árbol de los deseos, ubicado en un rincón de las salas preparadas para el evento en el Hotel Atlantis de Dubai.

Ver a los maestros ubicando los mensajes transmitía la idea de que estaban colgando algo así como semillas del futuro, en un sentido espiritual, tal como fue concebido desde la antigüedad. Muchos pueblos tenían árboles sagrados, a los que les otorgaban un valor religioso especial y que usaban como objeto de deseos y ofrendas. Su origen proviene de antiguas leyendas, una de ellas hindú, donde se representa el árbol como universo.

Se espera que los pedidos puestos en él se hagan realidad. Los deseos reunidos, colocados todos juntos, conforman una gran plegaria colectiva, en este caso de alumnos del mundo entero.