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El drama de una familia que perdió todo al quemarse el vagón donde vivía
Una humilde familia tuvo que ser asistida este viernes luego del incendio que se produjo en un vagón que usaban como vivienda y estaba ubicado en cercanías a las vías del ferrocarril, sobre calle Donado al 1000, de la ciudad de Bahía Blanca.
Según el parte oficial, al parecer por una chispa de la salamandra que los ocupantes empleaban para calefaccionar, el foco ígneo inició a eso de las 11 en la unidad abandonada y ocasionó daños parciales.
A raíz de ello, una ambulancia del Servicio de Emergencias (Siempre) asistió al matrimonio y a sus dos pequeños que residen allí.

La mujer y sus hijos, de 2 y 10 años, fueron derivados a un hospital por la inhalación de humo.
El fuego fue extinguido gracias al rápido accionar del personal municipal que se hallaba repartiendo alimentos en Chile y Donado.
Más tarde se hicieron presentes los bomberos del Cuartel Central para una revisión del lugar. E intervinieron Defensa Civil y Policía.
EL CONMOVEDOR TESTIMONIO DE UNO DE LOS DAMNIFICADOS
Marcos, quien es uno de los damnificados por el incendio, en medio de la bronca e impotencia atendió a Telefe Noticias para relatar lo sucedido y solicitar la ayuda de la comunidad.
“Fue algo horrible porque hace poco falleció una familia entera con un siniestro así también y casualmente es medio hermano de mi mujer. Gracias a Dios fue una desgracia con suerte, pero quiero decirle a la gente que con lo que pueda ayudarme, sobre todo con materiales, porque ya no puesto estar viviendo más así”, indicó.
Según Marcos, el foco ígneo se originó a través de un chispazo que salió de la salamandra que utilizaba para calefaccionar su morada y hacerle frente a las inclemencias de las bajas temperaturas que azotan a la ciudad.
“Es una heladera vivir así, no tengo reparo de ningún lado. La salamandra un poco te contiene, pero el piso está todo roto y yo lo compuse un poco”, comentó.
Y añadió: “No teníamos alquiler ni un lugar donde vivir con mi hija y el nene. Dimos acá a través de mis suegros, lo reformamos, pero igual es un desastre porque no tengo nada que me repare del frío que hace acá en Bahía Blanca”.
La víctima del siniestro hizo hincapié en la necesidad de que le acerquen cemento, pallets de ladrillos, chapas y también ropa de abrigo para sus pequeños hijos.
“Yo trabajo día a día en la calle vendiendo ajo. Los colectivos ya saben quién soy y lo hago de lunes a lunes para mantener a mi familia, pero es una desgracia. Recién ahora caigo de los mismos nervios y de la impotencia que tengo de no poder salir y eso que laburo todos los días”, lamentó.
Con la sombra del trágico episodio de Roca al 1800 donde días atrás falleció una familia que es conocida suya, Marcos explicó que su mujer “ya no quiere volver a este lugar” por el temor a que ocurra algo similar.
Quienes deseen colaborar podrán hacerlo acercándose a Donado y las vías.