Cuando las maestras les contaron que habían sufrido un nuevo robo, el número 21 en un año y medio, los alumnos propusieron hacer carteles para pedirle a los delincuentes que no vuelvan a entrar.
La policía local reforzó la vigilancia en el lugar, pero no mucho más. Las docentes dicen que se comunicaron con autoridades del Consejo Escolar y que la respuesta fue que faltaban recursos.