Por Mariano Jasovich
Joaquín Vergara es un estudiante de 18 años mendocino que en sus tiempos libres, en vez de jugar a la playstation o salir con sus amigos, hace prótesis con una impresora 3D en su casa de General Alvear.
El chico estudia agronomía, pero en una materia del año pasado tuvo contacto con la tecnología de impresión 3D y empezó a investigar el tema. En contacto con www.telefenoticias.com.ar, Joaquín contó que "los primeros prototipos me salieron bastante mal. Pero fue cuestión de seguir probando y no rendirse. Entonces, me conecté con la comunidad 3D de acá de Mendoza para que me ayuden a mejorar las configuraciones. Es todo el tiempo, prueba y error".
Desde su cuenta de redes sociales, Joaquín difundió su idea y pidió ayuda para que le llegue a la mayor cantidad de personas posibles. "Con mis impresoras 3D estoy fabricando prótesis para personas que las necesitan. Son totalmente gratis, espero que me puedas ayudar a difundir. Cualquier duda contáctese conmigo por este medio!", dice el epígrafe del video. En los primeros días recibió más de 100 pedidos.
La persona que solicite la prótesis debe enviar una foto de su mano. "No me gusta dar falsas expectativas por eso observando la foto me aseguro si es posible fabricar la prótesis", explicó el joven.
Joaquín ya concretó la primera entrega de una prótesis. Se trata de Gloria una empleada doméstica mendocina a la cual le faltan cuatro dedos de su mano izquierda. La mujer tiene dos hijos y a partir del invento del joven puede agarrar de la mano a los dos chicos al mismo tiempo.

Para hacer la prótesis primero hay que tomar medidas, después hacer el diseño, adaptar el modelo 3D a la palma, hacer algunas pruebas antes de terminarla. La prótesis lleva un mecanismo que va agarrada al brazo y cuando mueve la muñeca se activan los dedos”, comentó.
Apenas recibió la mano, Gloria ya la pudo usar. La prótesis se realiza con un plástico orgánico derivado del maíz que asegura que no haya ninguna reacción alérgica en las personas. "Gloria enseguida ya pudo usar las dos manos para barrer o agarrar un vaso. Eso es una gran felicidad para mí", relata emocionado Joaquín.
Ahora, el joven mendocino trabaja en una segunda prótesis, para un nene de 10 años de un pueblo de Mendoza llamado Catitas. "Es un chico al que le faltan los cinco dedos de la mano derecha desde el nacimiento -cuenta Joaquín-. En el caso de los chicos es más fácil porque se adaptan enseguida, apenas le ponés la prótesis con el velcro".