Cientos de unidades de vajilla de loza fueron avistadas desde un helicóptero que hacía un viaje turístico en Playa Donata Tierra del Fuego, y que fueron rescatadas por una misión arqueológica que terminó su primera etapa la pasada semana.
"Estábamos sobrevolando el área del naufragio del Duquesa de Albany (1893). Ya a la distancia se notaba que había algo sobre la costa", relató a un canal local el piloto de la aeronave.
Fue entonces cuando realizaron un aterrizaje y encontraron canastos de madera de un metro y medio por un metro, enterrados en la arena, llenos de vajilla que estaba perfectamente conservada.
Entre las lozas se encontraban platos, tazas, escudillas, fuentes, algunas de gran tamaño. Había muchas piezas sueltas y algunas rotas.
"Nos acercamos para documentarlo en imágenes. Cuando volvimos a Ushuaia se lo comunicamos inmediatamente al gobierno y le mandamos las fotos", contó el integrante de la empresa de excursiones.
“No conozco que en otras partes del mundo se haya encontrado algo en tan extraordinario contexto, es fabuloso realmente”, aseguró en una conferencia la arqueóloga del CONICET, especialista en arqueología subacuática Dolores Elkin.
"Hasta el momento se avanza en la identificación de los objetos, y para eso se tiene en cuenta el material con el que están construidos y la existencia de marcas", agregó la científica.
Lo que se pudo determinar hasta el momento es que los elementos corresponderían a un barco hundido después de 1850; que las piezas sean de loza, cerámica o porcelana sirve para establecer a qué período pertenecen, según la arqueóloga.
"El naufragio más cercano es el del Vapor Torino, que pertenecía a una misión salesiana y transportaba materiales de Punta Arenas, de modo que es poco probable que la vajilla provenga de allí", añadió.
"Algunas piezas tienen distintos tipos de decoración sobre las bandas, y esto es característico de cerámica inglesa que se usó durante todo el siglo XIX, pero en algunas predomina el color azul, algo más característico de la segunda mitad del siglo XIX, es decir de 1850 en adelante”, detalló Elkin.
“Todavía no sabemos si son de origen inglés, pero es probable que lo sean y lo podremos establecer con estudios de laboratorio posteriores”, destacó la integrante del CONICET, quien aseguró que lo que más le llamó la atención es el perfecto estado de conservación de los cajones que transportaban las piezas.