Exiliado del "Paraíso": la "contradicción" de un venezolano con sueño argentino

Con una fama incipiente como cantante, Diego "Alé" Mendoza dejó su país natal por "la necesidad de buscar un futuro". Hace seis años recaló en Buenos Aires, donde recupera su carrera artística mientras trabaja en un gimnasio y se ilusiona con "formar parte" de la reconstrucción de Venezuela.


26 abr, 2018 15:24
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Actualidad: Exiliado del "Paraíso": la "contradicción" de un venezolano con sueño argentino

"El inicio fue difícil, uno no sabe y se cruza a los primeros ‘chantas’, pero ya me siento más seguro, como un porteño más". Con humor caribeño, el venezolano Diego Alejandro Mendoza recuerda el comienzo de su periplo por Buenos Aires, donde arribó hace seis años con la intención de cumplir el sueño artístico que se le truncó en su país natal.

Diego nació hace 28 años en Caracas y desde chico supo que quería una vida ligada a la música. Cantautor y guitarrista autodidacta, ya en su adolescencia logró cierta popularidad con su banda "Mi último abril".

Giras dentro y fuera de su país le dejaron muchas enseñanzas y el deseo de desarrollarse a nivel artístico. Pero el desorden económico y social en la capital venezolana lo convencieron de que el camino sería muy difícil allí y tomó la difícil decisión de emigrar.

"Las motivaciones para dejar mi país  fueron básicamente la necesidad de buscar una oportunidad y un futuro, para progresar en las áreas que en las que quería desarrollarme. Eso es lo que desea cualquier joven de 19 o 20 años con todo por adelante", cuenta el músico, quien no le escapa a las consideraciones políticas: "En Venezuela fuimos la primera generación perdida desde la llegada del gobierno chavista".

¿Por qué Argentina? Asegura que consideró otros posibles destinos en Latinoamérica y Estados Unidos para emigrar, pero la presencia de amigos y familiares en Buenos Aires lo hicieron tomar rumbo hacia el "sur" y sumarse a la incipiente comunidad venezolana que tomaba forma aquí por 2012.

Una decisión cada vez más frecuente entre sus compatriotas. Según la Dirección de Migraciones, en los últimos cinco años la llegada de venezolanos a la Argentina aumentó 1.600%. Entre 2016 y 2017 se entregaron 44 mil radicaciones, y se calcula de manera extraoficial que esa comunidad ya supera las 56 mil personas.

Volver a empezar

Los primeros tiempos de Diego en suelo porteño los dedicó a hacer nuevos amigos, realizar contactos y aclimatarse a la cultura local. "Mi primer día acá pasé por una tienda en Palermo y pregunté por una franela que me gustó. Todo el mundo en el local se me río en la cara y no entendía lo que pasaba. Hasta que una señora, que estaba comprando, también me dijo que en Argentina se dice remera no franela y me aclaró que franela era como acariciarse. ¡Qué vergüenza!", recuerda sin abandonar el tono jocoso.

Sin embargo, no todo fue tan gracioso al principio. A la hora de buscar una forma para mantenerse, se sumó a un emprendimiento gastronómico familiar que experimentó un final veloz y lo llevó a comenzar de cero otra vez.

Pero no bajó los brazos y probó otras opciones, hasta que se consolidó como empleado en un gimnasio en Capital Federal. Eso le permitió, en sus tiempos libres, volver a concentrarse en su gran sueño: la música.

El esfuerzo dio resultado y, bajo el seudónimo de "Alé" -en referencia a su segundo nombre- experimentó un nuevo impulso en su carrera artística de la mano del reggaetón romántico con influencias pop.

"Estoy muy agradecido con Argentina, creo que es un país de oportunidades. Me siento orgulloso de lanzar mi carrera desde aquí y de poder estar rodeado de mi familia y amigos en esta aventura", remarca Diego, quien en octubre de 2017 estrenó el videoclip "Sientes lo mismo".

 

Hace poco firmó un contrato discográfico con el sello El Dojo Records para crear nuevo material junto al productor dominicano JC El Federal y a los venezolanos Rey Rommel y Rey Ibiza.

Y, sin dejar de lado el trabajo en el gimnasio, logró llevar sus melodías contagiosas y consignas románticas a diversos escenarios. El verano pasado se presentó en el marco de los festejos por el décimo aniversario de la competencia costera "Gesell Corre de Noche" y en los carnavales de la localidad bonaerense de Ituzaingó, donde cautivó a un público de casi 10 mil personas.

Nostalgia y "contradicción"

Mientras se prepara para formar parte del "Urban Fest" junto a referente locales del género urbano, Diego recuerda las calles de su infancia en la lejana Caracas, anhelando también que en algún momento sus canciones recorran esas latitudes.

"En Venezuela sé de gente que eran mis vecinos y la están pasando muy mal. Es una degradación de la dignidad lo que sucede, no hay comida ni hay seguridad, no hay libertad, no hay Estado", se lamenta.

"Me mantengo conectado de mil formas. Obvio tengo contacto con amigos y familia por las redes sociales, y sigo las noticias de todo lo que sucede", señala el joven cantante, quien insiste: "Todo lo que nos llega es negativo, la sociedad está cada vez más dividida y degradada".

Tras recordar que en 2017 tuvo un paso breve por su país, "y me encontré una situación social y económica muy compleja", Diego sueña con "formar parte de la construcción y de la reconciliación".

Pero eso le abre otro interrogante, tal como le ocurre a tantos emigrantes: "Ojalá pueda estar físicamente en Venezuela. Pero la realidad de muchos de nosotros que vivimos afuera, es convivir con una contradicción. ¿Volveríamos a dejarlo todo para empezar de cero? Es una respuesta que sabremos cuando llegue el momento".