"Cuando entré, me horroricé. La pensión prácticamente no existía. Estaba en manos del cocinero", contó la psicóloga Marta Dávila, quien atendió a los chicos de las inferiores del Club Independiente entre 2005 y 2014, el año anterior a las denuncias de abusos.
"Organizar la pensión fue un trabajo muy intenso, muy arduo, porque no es fácil que los chicos se brinden. Empezamos con entrevistas grupales, pero nos dimos cuenta que los chicos no querían hablar delante de los técnicos. Así que seguimos con entrevistas individuales. Formamos un equipo muy sólido. Los dirigentes me ayudaron mucho", explicó.
"Si bien estábamos muy atentos, no fui testigo de casos de abusos", aclaró la profesional.
¿Cuáles eran los problemas que detectaba en los menores? "Los problemas tenían que ver con la soledad y la tristeza. Los chicos sufrían muchísimos problemas familiares. Veían poco a sus familias. Estaban casi huérfanos en Buenos Aires", subrayó Dávila.