Casi 12 mil niños y jóvenes de la Ciudad de Buenos Aires participaron este verano en el programa gratuito "Vacaciones en la Escuela", dependiente de la Subsecretaría de Equidad Educativa, un espacio educativo extendido que ofreció la posibilidad de aprender, interactuar y compartir en las 68 sedes que permanecieron abiertas durante enero.
"El propósito es que la escuela siga siendo el lugar para crecer, aún en vacaciones", expresan desde el Ministerio de Educación porteño.
Divididos en dos turnos, 11.865 chicos realizaron distintas actividades deportivas, culturales y artísticas, siempre con foco en la inclusión educativa de los alumnos.

"Pedro tiene parálisis cerebral y es la primera vez que comparte un espacio con amigos que no poseen su misma condición -contó su mamá-. Fue un desafío para nosotros y también para él. Verse distinto, sentirse distinto pero encontrarse igual en lo que siente, piensa y le gusta hacer. Pedro recibe mucho amor pero en 'Vacaciones en la Escuela' desbordó tanto amor de todos que su condición no le impidió nada. Le pido a Dios que todos los pibes con alguna discapacidad, puedan sentirse tan amados, recibidos, ayudados e incluidos como Pedro. Desde el coordinador Renán Dionicio hasta el más pequeño de sus hijos. La inclusión nos cuesta porque a veces nos cuesta vernos distintos. Este grupo demuestra que las diferencias ayudan a hacerse amigos!!!! Y que ser diferentes nos hace fuertes! Gracias a sus hijos! Gracias totales!", agradeció Mery, mamá de un nene de 7 años que cada día de enero asistió a la escuela en su silla de ruedas y que sus amigos se disputaban por empujar.
El programa educativo -sostenido en los tres niveles del sistema escolar (inicial, primario y medio), además del especial y del régimen de encierro (ex institutos de menores y escuelas hospitalarias)- "es y fue por muchos años una propuesta mucho más ambiciosa que una simple colonia de vacaciones, ya que su propósito siempre fue la revalorización de una instancia no solo recreativa sino una instancia de conocimiento y aprendizaje, una instancia pedagógica, donde el niño/sujeto, que atraviesa dicho proceso logre enriquecer sus conocimientos, aprenda, se muestre en condiciones de investigar su realidad, su entorno, su vida cotidiana, acompañado de un adulto responsable", explican desde la Subsecretaría de Equidad Educativa porteña.
En "Vacaciones en la escuela" cada chico recibió dos comidas diarias: desayuno y almuerzo o almuerzo y merienda, según el turno. "Sólo podían llevar agua. ¿Jugos y gaseosas? Nooo, ni galletitas, ni golosinas", cuenta Viviana, madre de Lucio y Micaela, quienes asistieron a una escuela de Villa Ortúzar por tercer año consecutivo y a la que prometen volver para compartir más veranos.
Equipos docentes conformados por profesionales de cada nivel, con especializaciones en áreas pedagógicas y artísticas, estuvieron a cargo de los chicos.
Practicaron deportes, hicieron juegos creativos, protagonizaron producciones expresivas, se conectaron con la naturaleza, incluso llevaron adelante actividades científicas y culturales con el objetivo de reforzar los saberes curriculares.
Las familias, en tanto, pudieron seguir vía Facebook -a través de un grupo cerrado con más de 7.200 miembros y cuidado con recelo por las autoridades- las actividades de sus hijos: a lo largo del mes los docentes subieron fotos y videos de las diversas actividades en los predios cerrados o al aire libre. Cabe aclarar que previamente los padres y tutores dieron su consentimiento para que las imágenes de los menores se pudieran publicar.
Entre excursiones y paseos, los pequeños que asistieron al Jardín C del Distrito Escolar 14 -ubicado al lado de la Escuela Nº 3 de Girardot y Donado- fueron sorprendidos con un fogón en el predio del Club Comunicaciones. "Sentados en ronda escucharon cuentos de terror que no dan miedo", contó a telefenoticias.com.ar la coordinadora Cecilia Bolañez, quien admás de docente es Scout y transmitió a los chicos a través de dos expertos narradores con mágica voz una experiencia única con encanto milenario. Muy atentos a los relatos, los chicos -y los adultos- fueron transportados a una leyenda del fuego.

Luego del fogón, cada uno se llevó un souvenir a casa: "un carboncito para iniciar el siguiente fogón. Y se quedarán con el carboncito de ese último fogón para prender el próximo... y así todos los fogones estarán encadenados, unidos por la alegría, el amor y la magia grupal", expresó la docente.
La propuesta también involucró a jóvenes que no estaban escolarizados en establecimientos de la Ciudad.
Lorena, una mamá solidaria de jardín, juntó útiles y formó una completa mochila para que un amigo de su hija pudiera ir a clase en marzo sin las manos vacías. Sin embargo, el nene dejó de ir a la colonia porque alguien consiguió una vivienda para su familia: hasta entonces vivían en la calle. Y se mudaron lejos.
Foto: Inicial 11 D.E. 8. Parque de la Ciudad