La singular escena pudo observarse en las intersecciones de la avenida Arturo Illía y la calle Dorrego, en la ciudad de Rosario.
Una chica que paseaba a su perro advirtió que un Ford Fiesta color blanco estaba estacionado sobre la senda peatonal, informó La Capital.
Molesta con la falta del conductor, la joven subió al auto, se sentó en el vidrio delantero, casi en el techo, y decidió esperar a que llegar el dueño para retarlo.