“Dentro de todo es accesible, por ejemplo con 200 pesos un jubilado se garantiza que podrá cocinar durante el mes sin sentir pánico por una factura que hasta que le llega no sabe si podrá pagar”, apuntó un comerciante del rubro.
Muchas personas volvieron al uso de la garrafa ante el temor de que las facturas de gas sean impagables. Desde diferentes distribuidoras de gas envasado se indicó que aumentó la venta y no solo en los barrios mas alejados del centro platense, sino también en pleno casco urbano.
A la par de los anuncios oficiales de aumentos de las tarifas, a los comerciantes de gas envasado se les multiplicaron los llamados telefónicos de vecinos interesados en saber a cuánto está la garrafa de 10 kilos y acerca de las entregas a los barrios.