El homicidio ocurrió cuando el hombre, quien se dirigía a su trabajo como vigilador privado, fue atacado por dos hombres que simularon un control policial disfrazados con uniformes azules.
En medio de la conmoción por el crimen, uno de los hijos de las víctima increpó al comisario Claudio Blanco al grito de "laburen", tras denunciar que la comisaría tercera se encontraba "cerrada con llave" y que los agentes se estaban "durmiendo" cuando fue a denunciar el asesinato.
El ataque fue perpetrado frente a la vivienda de la víctima, identificada como Jorge Fernández, ubicada en Carlos Casares al 3200.
Al parecer, los asaltantes disfrazados de policías llegaban en un automóvil robado y pergeñaron el ardid para engañar el hombre y quitarle su vehículo Renault 9.
Allí, intentaron sustraerle el automóvil a la víctima, que se resistió poniéndose detrás del vehículo, momento en el que los atacantes lo atropellaron en al menos dos oportunidades causándole graves heridas que le provocaron la muerte.
Como no pudieron apropiarse del vehículo, los asaltantes salieron corriendo y a metros del lugar robaron otro auto con el que escaparon.