Un matrimonio y sus cuatro hijos estaban en vacaciones, recorriendo la provincia de Buenos Aires en su camioneta con una casa rodante. En un momento, decidieron detenerse en una estación de servicio, en el kilómetro 7, para bañarse y descansar un poco. Sin embargo, la tranquilidad se vio interrumpida cuando, mientras estaban en la casilla rodante, tres delincuentes se subieron al vehículo y amenazaron al padre con un arma.
“Todo el año ahorrando, para que en dos minutos...”, relata entre angustias el turista mendocino, Jesús David Matmud, de 44 años. Él pensaba que sus hijos mayores, Maro y Miro, de 8 y 11 años, habían soltado sin querer el freno de mano y que el vehículo comenzaba a moverse. La realidad fue mucho peor: la camioneta estaba siendo robada con sus hijos menores, Luna y Mirco, de 7 y 2 años, en su interior, y sus otros hijos, los mayores, quedaron solos en la calle.
Desde la ruta, Jesús salió corriendo para intentar detener la fuga. La camioneta, con la casilla en la parte trasera, empezó a avanzar sin control, y él logró subirse al enganche y a la caja del vehículo. En ese momento, los delincuentes, que circulaban a alta velocidad, lo amenazaron con un arma: “¡Te largas o te quemo!”, le gritaron.
Mientras tanto, en la casa rodante, su esposa Rocío y los otros dos chicos estaban en plena ducha, con la puerta abierta, sin saber que la camioneta se llevaba a sus hijos. Jesús cuenta que, en esa misma escena, la familia parecía una presa en manos de los ladrones, que actuaban con una violencia brutal.
“Fue más que un robo, fue un intento de secuestro y de homicidio. Una locura lo que vivimos, expresa con tristeza Jesús, que se dedica al comercio de calzado en San Rafael. Todo el esfuerzo del año, en dos minutos, se esfumó...”, añade con bronca.
“Le pedí a los delincuentes que pararan, que me devolvieran a mi familia, que me dieran el teléfono para llamar a los parientes y que se llevaran todo lo que quisieran”, relata Jesús, todavía conmovido. La situación se complicó cuando un colectivero intentó impedir el paso de la camioneta, pero los ladrones lograron esquivarlo y seguir su camino.
Jesús pensaba en sus hijos que estaban a unos kilómetros, solos en la ruta, con miedo y en peligro de ser atropellados o secuestrados. Cuando lograron volver al lugar donde habían quedado, no estaban. La angustia se convirtió en desesperación, pero afortunadamente, un amigo en Mar del Plata logró encontrarlos caminando unos trescientos metros desde donde quedaron.
Dos horas y media después, la camioneta fue hallada en un descampado del barrio Hipódromo. La fiscal Lorena Yrigoyen ya trabaja en la investigación, pero los delincuentes aún están prófugos.
Este viaje, que había sido planeado con tanto esfuerzo y entusiasmo, se convirtió en una pesadilla para la familia. Habían comprado la casilla rodante especialmente para estas vacaciones y soñaban con disfrutar unos días en la ciudad. Ahora, solo desean volver a casa.