Matías Bagnato, sobreviviente de la "Masacre de Flores", habló tras la primera audiencia en el marco de la Ley de Víctimas, y volvió a pedir que no liberen a Fructuoso Álvarez González, el asesino de su familia. “Son 24 años de tener que convivir con esta continua revictimización a la cual me somete un sistema judicial muy perverso”, dijo en diálogo con Telefe Noticias.
Tras la audiencia, ahora la Cámara Nacional de Casación Penal tendrá 20 días para resolver si el condenado termina de cumplir su pena en la Argentina o es expulsado a España, como pidió su defensa.
El pedido del condenado consiste en solicitar su expulsión del país por la ley de extrañamiento, que permite a los extranjeros pedir ese beneficio después de cumplida la mitad de la condena.
“Después de vivir todo lo que viví, tener que continuar que pasar por estas instancias, es desgastante”, señaló Bagnato, y aseguró que “todos los miedos vuelven”. “Hoy tengo 40 años, la edad que tenía mi mamá cuando la asesinó. Todos los miedos volvieron en un segundo", subrayó.
Así le explicó a los jueces que el asesino de su familia debe seguir preso
Sobre lo que fue la audiencia, dijo además que fue “mucha la carga emotiva” y que pasó muchas noches sin poder dormir “para esperar el día de hoy”. ¿Qué más hace falta para que la Justicia comprenda que Fructuoso Álvarez es un monstruo, es un psicópata que no se recuperó?, cuestionó. Y en un pedido desesperado, aludió al asesino y aseveró: “¿Qué más hace falta, que me queme a mí y a mi abuela?”.
“Esas son las cosas que uno no puede entender de esta Justicia, con todos ellos en un cementerio, me los mataron de la forma más horrible, que fue quemarlos vivos. Me la tuve que pasar mendigando justicia”, completó.
LA CAUSA
La "Masacre de Flores" fue cometida el 17 de febrero de 1994 en la casa de la familia Bagnato, ubicada en la calle Baldomero Fernández Moreno 1906, donde Álvarez González prendió fuego la propiedad. Por el incendio murieron el padre de familia, José Bagnato; su esposa Alicia Plaza; sus hijos Fernando y Alejandro y Nicolás Borda, un amigo del menor de los chicos que esa noche se había quedado a dormir, mientras que el único que se salvó fue Matías, quien por entonces tenía 16 años.
Los investigadores determinaron en pocas horas que el autor de la tragedia era Álvarez González, un comerciante y ex socio de José Bagnato que le reclamaba una deuda y amenazaba a toda la familia.