Después de 17 años, Miriam Campuzano dejó su precaria casa, ubicada justo al lado del "Elefante Blanco" ese gran símbolo del abandono que coronó el paisaje de Ciudad Oculta durante décadas.
Hace menos de un mes recibió el subsidio que le dio el ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat de la Ciudad y pudo irse a una vivienda mucho mejor en otro barrio. Se mudó de ese lugar en el que vivió tanto tiempo junto a su hijo discapacitado. "Es una casa más grande y linda. Hay que hacerle arreglos, pero está mucho mejor", contó.