El juez de Garantías de San Rafael, Pablo Peñasco, resolvió que Julieta Silva, la joven que atropelló y mató a su novio rugbier a la salida de un bar, siga presa preventivamente. Además, decidió procesarla y le trabó un embargo por 300.000 pesos sobre sus bienes.
Visiblemente quebrada, la acusada apenas pudo hablar y solo atinó a pedirle perdón a los padres de Genaro Fortunato, la víctima. Sostuvo que "no lo vio tirado" y que "deberá pagar por el accidente" si tiene que hacerlo. Aseguró que extraña a sus hijos y que "siente profundo dolor por no poder estar con ellos todos los días".
Previamente, la fiscal Andrea Rossi dio una dura exposición, en la que aseguró que la mujer actuó con alevosía cuando arrolló al rugbier la madrugada del 10 de septiembre pasado. "Se percató que Fortunato estaba en el piso y de todas formas lo atropelló". Dijo que lo embistió "con frialdad y sin culpa" y que "jamás intentó acercarse. Aseguró que "solo llamó a la ambulancia por exigencia de Axel, el cuidacoches", que relató cómo Silva embistió al rugbier.
El abogado Tíndaro Fernández, representante de la familia Fortunato, coincidió con Rossi y aseguró que "Silva quiso matar a Genaro". Detalló que se llevaban mal y "esa noche discutieron mucho". Silva, como sucedió previamente, se mostró quebrada, muy compungida por lo que le toca vivir.