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Multitudinaria marcha de chicos por el crimen de un compañero
En el Día del Niño, más de 2000 chicos se movilizaron para reclamar justicia por el homicidio de Mario Agustín Salto, el menor de 11 años secuestrado, violado y descuartizado en la localidad santiagueña de Quimilí, situada 220 kilómetros al sudeste de la ciudad de Santiago del Estero, informa el diario La Nación.
Entre quienes marcharon había compañeros de la víctima, que iba a 5° grado en la escuela Padre Víctor Conde, y amigos del barrio San Francisco, en el que Salto vivía junto a sus padres y a dos hermanos.
Salto fue violado, estrangulado, descuartizado y su cuerpo fue encontrado el 2 de junio pasado en un basural cercano a la ruta que une la ciudad de Quimilí con la localidad de Otumpa.
Al grito de "¡justicia, justicia!", y mostrando carteles con distintas leyendas, los chicos recorrieron las principales calles de esa población rural, de 24.000 habitantes.
En tanto, los padres de Mario volvieron a señalar que siguen "sin creer en la Justicia y en la policía de Santiago del Estero" porque ya pasó bastante tiempo del inconcebible crimen y "las investigaciones no sólo se encuentran estancadas, sino que volvieron a foja cero", según consignó la agencia de noticias Télam.
En la causa, caratulada como "abuso sexual con acceso carnal seguido de muerte", el único sospechoso que permanece detenido es "Rudy" Sequeira, de 39 años, quien sostuvo su inocencia en una declaración indagatoria; sus familiares denunciaron que fue víctima de "apremios ilegales".
Efectivos de la Gendarmería Nacional realizaron anteayer allanamientos en la casa materna y en la de un amigo del único detenido, que incluyeron excavaciones. Secuestraron un machete, un hacha, celulares y dinero en efectivo, sin que se pudiera determinar aún si lo incautado está vinculado de algún modo con la causa investigada.
En tanto, el juez Miguel Moreno, cuestionado por la familia y confirmado en el proceso tras dos pedidos de recusación, volvió a tomar declaraciones a testigos. Uno de ellos, bajo reserva de identidad, dijo haber advertido la presencia de Sequeira en la represa el día de la desaparición de la víctima.
El detenido está alojado en una dependencia policial de la capital santiagueña y su vinculación con el crimen surgió del testimonio de un empleado de una fábrica de ladrillos, que inicialmente fue apresado por "encubrimiento".