El nadador era alumno de segundo nivel de la escuela de pileta y el episodio se produjo el miércoles alrededor de las 9.20, al finalizar la actividad.
De inmediato, guardavidas del lugar iniciaron maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP), a las que se sumaron médicos del propio natatorio. Durante la asistencia también se utilizó un desfibrilador externo automático (DEA), que no logró detectar actividad cardíaca.
Minutos después arribó una ambulancia de la empresa Servisa, cuyo equipo médico continuó con las tareas de reanimación, suministrando adrenalina y oxígeno al paciente.
Pese a los esfuerzos, que se extendieron durante unos 40 minutos desde el inicio de la intervención, finalmente se constató el fallecimiento en el lugar.
De acuerdo a los registros, el hombre no había declarado enfermedades preexistentes ni consumo de medicación en su ficha médica. Además, contaba con el apto médico vigente, presentado ese mismo día y con fecha del 12 de marzo.
El hecho generó conmoción entre quienes se encontraban en el natatorio al momento del episodio.