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"Nadie nos pregunta qué hacer a los que sabemos lo que sucede adentro de las aulas", sostiene la mejor maestra del mundo
Por María Julia Mastromarino*
Keishia Thorpe es profesora de inglés en la International High School Langley Park, en Maryland. Sus alumnos provienen de diferentes países alrededor del mundo. La mayoría, inmigrantes, refugiados; estudiantes de inglés de entornos económicamente desfavorecidos, con escasos medios para alimentarse. Su trabajo de acompañamiento para que esos jóvenes accedan a la universidad a través de becas le mereció el Global Teacher Prize, el premio que otorga la Fundación Varkey y Unesco a quien consideran “la mejor docente del mundo”.
Ella fue seleccionada entre 8 mil maestros postulados en 2021, procedentes de 121 países. Su trabajo de articulación demostró mejoras tangibles en el acceso que se tradujeron en becas para sus estudiantes en once universidades de distintos puntos de su país.
En su paso por Argentina, como parte de su gira por Latinoamérica, Keishia fue recibida por el ministro de Educación, Jaime Perzcyk, visitó a la maestra platense Ana María Stelman, distinguida también por su trabajo, y conoció el Colegio de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP). Telefe Noticias pudo entrevistarla vía Zoom.

Tras interiorizarse de las particularidades de la enseñanza superior, la docente valoró el sistema universitario argentino que permite el acceso libre y gratuito sin restricciones para los inmigrantes. “Es estupendo que todos los estudiantes que deseen estudiar tengan la posibilidad de hacerlo”, opinó. Para la profesora reconocida, más allá de las diferencias entre las ofertas educativas de los países, existen preocupaciones comunes que superan las fronteras y tienen que ver con brindar herramientas y posibilidades a los jóvenes de cara al futuro. En eso basa sus ponencias de estos días, en las que aboga por un trabajo colaborativo y una formación de los profesores con una impronta de interculturalidad.

- ¿Cómo logró estimular a una población de alumnos con tantos desafíos por delante a ganar confianza para bregar por su lugar en la universidad? ¿En qué medida ayudó contarles su experiencia de vida?
Keishia Thorpe:- La mayoría de mis estudiantes son inmigrantes y refugiados, una población vulnerable de escasos recursos en un contexto muy desafiante. Honestamente, es muy difícil poder motivarlos porque ellos creen que es imposible vencer las trabas que encuentran para acceder a una educación superior. Como recién llegados no hablan inglés, no se ven yendo a la universidad. En la edad de asistir a los últimos años de secundaria (la etapa llamada High School, entre los 16 y los 18 años) necesitan reforzar conocimientos de los primeros años (Middle school, entre los 12 y los 15 años). Y se terminan graduando con más de 20 años. Tienen un déficit de 3 años. Como no tienen el nivel de inglés necesario y enfrentan la barrera del idioma no ven la universidad como una opción. De todas maneras, nosotros intentamos mostrarles caminos útiles y hacemos un trabajo diferenciado, buscando qué recursos necesita cada grupo. Y ya al principio de su último año los instamos a que completen sus aplicaciones para las becas para que vean su ingreso como algo posible. Los convencemos de que con esfuerzo y perseverancia pueden lograr sus sueños. Una de las cosas que los motiva es contarles mi propia historia, cómo me convertí en maestra, como llegué a la universidad, cómo la educación tuvo un lugar central para mi nivel de progreso como inmigrante. Ellos trabajan para eso. Los aliento a contar sus propias historias en sus ensayos para completar sus aplicaciones. Entre 2018 y 2019 obtuvieron becas por muchísimo dinero. La realidad también es que desafortunadamente algunos de ellos siguen sin poder ir a la universidad porque ciertas becas no les cubren todos los gastos. Es triste pero al menos se dan cuenta de que su progreso es posible.

- En Argentina el acceso a las universidades públicas es libre y gratuito y esa condición es valorada por otros países. ¿Qué referencias pudo obtener de nuestro sistema universitario?
K.T.:- Definitivamente sí escuché que la educación es gratuita, incluida para los inmigrantes. Estoy pensando en mudar a mis alumnos a Argentina (risas). Pienso que es estupendo que todos los estudiantes que tengan el deseo, tengan la oportunidad de hacerlo. En Estados Unidos tener la opción es muy difícil para muchos de nosotros. Hay una gran disparidad. No hay muchas becas para inmigrantes y refugiados, no hay muchas para los estudiantes de las minorías. Ese grupo afronta también muchos desafíos especialmente académicos por ese vacío. Por eso, cuando nosotros pensamos en alcanzar los estudios sabemos que es duro. Y que hay que trabajar mucho en la última etapa de la secundaria. A veces, nuestros estudiantes no ven un incentivo en trabajar tan duro. Cuando tienen que competir con sus otros compañeros se les complica. Igualmente, nos acercamos y les insistimos en continuar trabajando. Ustedes saben que la habilidad para lograr el nivel es muy significativa para cambiar sus trayectorias y el futuro para sus familias. Muchos de ellos quieren ser un modelo para sus hermanos más chicos y valoran mucho cada uno de sus logros.
- ¿Cuáles son las preocupaciones comunes?
K.T.:- Una de las grandes similitudes es la preocupación por la pobreza, o la lucha por la igualdad de oportunidades. Ves que los estudiantes no tienen recursos ni acceso a la tecnología, o profesores no tan bien preparados. Y eso no existe en un solo país. Otro punto en común es la crisis de la educación. Pienso que los profesores tenemos que estar juntos. Si nosotros colaboramos entre nosotros, referentes educativos, gobiernos, ministros, todos nosotros contribuiremos a que los jóvenes tengan más posibilidades de continuar sus estudios y completar la educación superior. Eso impactará seguramente en las generaciones que vienen. Por eso estoy contenta de tener la oportunidad de viajar como embajadora de la Educación por distintos países y tener conversaciones con otros educadores y estudiantes, porque lamentablemente muchos políticos no están viendo la imagen completa, la situación global, y es importante hacerles ver que estos problemas atraviesan las fronteras. Hoy no tenemos voz. Nadie nos pregunta qué hacer a los que sabemos lo que sucede adentro de las aulas. No nos dan un lugar en la mesa a la hora de las discusiones. No nos piden soluciones posibles cuando sabemos caminos para eso.
- ¿Qué problemas conllevó la pandemia en cuánto al recorrido hacia la universidad?
K.T.:- La pandemia magnificó muchos de los problemas que los estudiantes tenían que enfrentar. Durante la pandemia nos dimos cuenta realmente de la vulnerabilidad de nuestros estudiantes. Los problemas eran la comida, la higiene, el alquiler. Muchas familias se tuvieron que mudar. Como los padres perdían el trabajo y no podían pagar el alquiler, eran desplazados. Nosotros por suerte tenemos herramientas y conectividad pero eso no sucede en todos los casos. Cuando los chicos iban a la escuela sin la tarea hecha les poníamos una mala nota y cuando llegó la pandemia nos dimos cuenta de que tendríamos que haber indagado más profundo y fijarnos qué era lo que estaba causándoles problemas. La pandemia nos completó el rompecabezas de los espacios vacíos en el sistema. La iniciativa que me gusta de Uruguay y que creo que también ocurrió hace unos años en Argentina es que se aseguran de que todas las escuelas estatales tengan acceso a la tecnología y conectividad.
- ¿Qué importancia le dan al deporte en ese camino hacia el acceso a los estudios superiores?
K.T.:- Es muy importante que la población vulnerable pueda invertir tiempo en los deportes. Según mi experiencia, el deporte fue una herramienta para salir de la pobreza. Gracias a eso conseguí una beca. Por eso, si los estudiantes le dan tiempo a la educación y al deporte es una herramienta más para llegar a la universidad. En general, viven en barrios muy pobres, a veces no tienen buenas influencias y no tienen un soporte en la casa. Si se quedan en el colegio haciendo una actividad tienen un apoyo escolar más allá del horario de clases. Tenemos estudiantes que compiten en un nivel muy alto y entonces consiguen becas completas.
* María Julia Mastromarino es periodista en Telefe Noticias