El viernes 21 de diciembre trabajadores del Centro Gallego de Buenos Aires realizaron un nuevo corte de la Av. Belgrano, donde está emplazado desde hace 101 años y una nueva toma del edificio, parcialmente cerrado al público.
"No nos pagan el sueldo y nadie nos apoya", contó
Melisa Martínez, una de las empleadas, a
telefenoticias.com.ar
"El hospital está tomado ya que a los empleados no le pagan lo que corresponde desde hace un año", agregó Florencia Duquelsky.
"Así es, hace más de 1 año no pagan haberes, está saqueado, los pisos permanecen cerrados y nadie se hace cargo. El Ministerio de Trabajo no interviene y el sindicato está ausente", amplió Liliana Bosco.
En medio de la agonía de la histórica institución, un nuevo operador privado sanitario parece estar interesado en hacerse de la sede, pero aún no hay certezas.
Según el presidente electo del Centro Gallego, Ramón Suárez Álvarez -un periodista que es conocido en la colectividad como ‘O Muxo’-, "se trataría de una propuesta de gerenciamiento presentado por un grupo empresario argentino. Tal ofrecimiento incluiría una solución inmediata para las penurias económicas de los trabajadores y la simultánea puesta a disposición, para la atención de nuestros consocios, de la red hospitalaria que ya posee tal inversor".
Se trata del operador BASA Salud del Grupo Olmos, un grupo que "d
espués de casi dos décadas de trabajo, se encuentra en pleno crecimiento y da trabajo a más de 7.000 trabajadores", según informan en su página web.
Pero Suárez aún no ha recibido la oferta por escrito y advirtió que "si la oferta no es firme y suficiente para pagar a los trabajadores y salvar la quiebra, no aceptará ser nombrado presidente", cargo que debería asumir en la asamblea que la gerencia convocó para este sábado 29 de diciembre.
El periodista argumenta que "ser o no ser Presidente del Centro Gallego, sólo será importante si antes logramos normalizar la situación salarial de los trabajadores y la atención sanitaria a perpetuidad de los asociados", publicó Galiciapress.es la semana pasada.
La única solución para conseguirlo sería la venta, que la gerencia incluyó en el Orden del Día de la Asamblea, o la llegada de un inversor.
El Centro Gallego está intervenido judicialmente desde hace 6 años y vive una crisis terminal de la cual sólo hay dos posibles salidas: la quiebra, que ningún socio de la institución quiere, o la venta o gerenciamiento del hospital. "Nosotros vamos a estar abiertos a todo tipo de propuestas, pero quien se haga cargo de esto deberá hacer una inversión muy grande porque la deuda que tenemos es exorbitante”, señalaba Suárez a Espanaexterior.com en setiembre, cuando resultó electo.
Mientras tanto, los trabajadores que quedan sufren años de impagos y llevan meses de movilizaciones.
Larga agonía
En 2002, con el fin de encontrar una salida a la crisis económico-financiera sufrida, se recurrió a la Xunta de Galicia, y tras un pormenorizado estudio, surgió en aquel momento la propuesta de crear la Fundación Galicia Salud, integrada en partes iguales por miembros del Gobierno Gallego y del Centro Gallego de Buenos Aires, que desde el mes de enero de 2003 gestionó el área asistencial sanitario de la Entidad.
En enero de 2011 se acordó disolver la fundación, retomando el Centro Gallego de Buenos Aires la conducción del Sanatorio, pero en 2012 y ante las difíciles circunstancias económicas que estaba atravesando la Casa, el Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (INAES) tomó en cuenta el pedido de ayuda de las autoridades del momento y se hizo cargo, a través de una intervención judicial, del manejo de la misma, a los efectos de encauzar la economía y subsistencia de la entidad.
El día 25 de abril de 2016 el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Civil Nº 54 a cargo del Dr. Adrián Remo del Federico, designó como interventor y único administrador a Martín Moyano Barro, quien se encuentra desde entonces junto a un equipo de profesionales intentando poner en marcha un sistema de salud de calidad y sustentable en el tiempo.
Foto: Gentileza Galiciapress.es