Con esta enfermedad neurológica, "se pierde antes la razón que el corazón", subraya el profesional, que hace hincapié en la importancia de las emociones.
En cuanto a la prevención, destaca que lo que hace bien al corazón, previene el mal: no fumar, no tener sobrepeso, comer sano y hacer ejercicio. Pero, además, ejercitar el cerebro: aprender cosas nuevas y relacionarse socialmente con los demás. "El cerebro tiene que comunicarse, cuanto más se conecte con los demás, si la enfermedad aparece, su desarrollo es más lento", dice el doctor.