La detonación ocurrió el 6 de noviembre del año pasado y se cobró la vida de una mujer mayor, Angélica Cueto, e hirió gravemente a Pablo Amaya, un adolescente que se recuperó milagrosamente de un severo traumatismo de cráneo.
A seis meses de la explosión del depósito de productos químicos, muchos vecinos aún denuncian que no han recibido la asistencia prometida para reconstruir sus casas y poder volver su vida a la normalidad.