Aparecieron dos y en unos años habrá más. Son islas nuevas que están cambiando por completo la fisonomía de la costa de San Isidro.
Se trata de una zona donde los juncos y bancos de arena van creando su propio ecosistema en el que conviven numerosas especies que buscan ser protegidas.
Son muy jóvenes pero de una riqueza natural extraordinaria, con flora y fauna propia que crecerá junto a ellas. Allí habitan 250 especies de aves, tortugas y gran variedad de peces.
El delta del Paraná es una gran barrera protectora que que reduce los efectos de las inundaciones en las poblaciones costeras por lo que resulta clave mantener su fluidez.