Seis hermanitos encontraron una familia gracias a una jueza que insistió para que los adopten juntos

Marcos y Stefi no estaban en ningún registro oficial de adoptantes, pero al escuchar la historia de seis hermanitos de Misiones que hace dos años estaban en la espera de una familia, no dudaron en hacer contacto con el Juzgado de Familia que había lanzado una convocatoria a nivel nacional. 


18 jun, 2026 07:21 | Actualizado: 18 jun, 2026 09:12
Seis hermanitos encontraron una familia gracias a una jueza que insistió para que los adopten juntos | Actualidad
Actualidad: Seis hermanitos encontraron una familia gracias a una jueza que insistió para que los adopten juntos

La semana pasada, estos ocho comenzaron un viaje que los llevó a Pilar, en Buenos Aires, donde seguirán construyendo una historia de amor que empezó a más de mil kilómetros por Zoom, continuó en un hogar de niños y culminó en una guarda con fines de adopción.
La jueza de Familia 3 de Misiones, Elizabeth Kiczka, tardó más de nueve meses y dos convocatorias nacionales en encontrar un hogar para los pequeños, que tienen entre dos y trece años. La única condición que tenían era seguir juntos en la vida, sin importar nada más.
El último intento fue hace poco más de un mes, cuando el juzgado optó por una estrategia diferente: publicó el número de teléfono para que quienes estuvieran interesados pudieran comunicarse directamente. Recibieron 270 respuestas, pero los de Pilar aceleraron a fondo, completaron todos los trámites necesarios y se prepararon para la vinculación a distancia.
Cuando la jueza Kiczka supo que eran los indicados, fue cuando los vio como si ya fueran parte de su familia. “Nos pidieron que dejáramos de entrevistar a otras parejas, porque ya los sentimos como nuestros hijos”, relató la magistrada.
La pareja demostró un interés genuino y cumplió con todos los requisitos. Son jóvenes, sin hijos propios y tienen los recursos necesarios para afrontar los gastos que implica adoptar a seis hermanos. Además, su vivienda en Pilar es amplia, tiene espacios verdes, zonas de juegos y canchas para que los chicos puedan practicar deportes, lo que fue otro punto clave para la decisión.
Los seis hermanitos fueron separados de su familia biológica hace poco más de dos años por una intervención del Ministerio de Desarrollo Social. Como no había familiares que pudieran hacerse cargo, cinco de ellos estuvieron en diferentes hogares, mientras que el más pequeño, con pocos meses, quedó en una familia de acogimiento.
La primera vez que la jueza habló con ellos, la hermana mayor le preguntó por qué le habían sacado al bebé de los brazos y por qué los habían separado cuando querían estar juntos. La promesa de que volverían a reunirse fue lo que motivó a la jueza a empezar a gestionar esa reunión familiar.
Los chicos fueron trasladados al Hogar Norberto Fernando Haase, en Leandro N. Alem. Desde ese momento, el gran desafío fue encontrarles un hogar donde pudieran sentir el amor de una familia que hasta entonces les había sido negado. La hermana mayor dejó en claro que no quería que los separaran otra vez.
En marzo, se realizó una primera convocatoria pública, pero ninguno de los interesados en los registros de Aspirantes a la Adopción quiso hacerse cargo de un grupo tan grande de hermanos. La burocracia en ese momento frenó los sueños de la pareja de Buenos Aires, que por entonces había comenzado los trámites para presentarse.
No obstante, en la segunda convocatoria, la pareja se comunicó directamente con el juzgado, recibió asesoramiento y en pocas semanas pudo completar todos los pasos necesarios. La relación con los niños empezó a través de videollamadas, y con el tiempo, esa conexión se fortaleció.
Luego, viajaron a Misiones y convivieron con los hermanitos en su hogar durante casi una semana. La emoción fue tanta que, cuando llegaron a la audiencia, ya los llamaban papá y mamá. “Nos preguntaban todo el tiempo cuándo nos íbamos, que querían irse con nosotros. Fue muy emotivo para todos en el Juzgado”, recordó la jueza.
Finalmente, en un acto lleno de ternura, los seis hermanitos se despidieron con un cartel que decía “Una dulce despedida para un feliz comienzo”. En Buenos Aires los esperaban los nuevos abuelos y primos, listos para comenzar una nueva etapa en sus vidas, todos juntos.



Temas relacionados