Bastián, un chico de cuatro años que vive en San Juan, paró a comer en un puesto de comidas con su familia el último martes por la noche. Como el lugar no tenía baño, su papá lo acompañó a un lugar más apartado y el nene terminó cayendo en un pozo de tres metros de profundidad, que no tenía tapa de seguridad.
Sin dudarlo, Claudio Flores se tiró al pozo que conduce a un canal subterráneo y logró alcanzar al chiquito. Padre e hijo fueron arrastrados 500 metros por la corriente hasta que pudieron agarrarse de la escalera de hierro de un respiradero.
Finalmente, la policía logró rescatarlos y fueron llevados al hospital, donde ya fueron dados de alta.
Fuente: HuarpeTV