Tan solo una relación sexual sin preservativo es suficiente para contraer una ITS

En el Hospital de Clínicas de la UBA encabezan una campaña de concientización y promoción del uso del preservativo. Según sus registros, las personas mayores de 45 años son quienes presentan menor adherencia a este método, aunque los especialistas remarcan la necesidad de reforzar la educación sexual desde edades tempranas.  


13 feb, 2026 08:26
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Actualidad: Tan solo una relación sexual sin preservativo es suficiente para contraer una ITS

Un joven de 18 años inició su vida sexual con su pareja y, en sus primeras experiencias, decidió no utilizar protección al asumir que ella estaba sana "por ser joven y de su misma edad". A las pocas semanas, fue diagnosticado con gonorrea. El impacto emocional fue significativo, ya que asociaba el riesgo únicamente a encuentros múltiples o casuales, y no a una relación que percibía como "segura".

Ésta es una de las tantas historias que llegan al Programa de Salud Sexual y Sexología Clínica del Hospital de Clínicas. Allí la ginecóloga y sexóloga Silvina Valente (MN 87.798), directora de este espacio, sostiene que el problema central no es la falta de información básica, sino la baja aceptación del método y una resistencia persistente a su uso. En la mayoría de los casos, las personas saben de su función preventiva frente a infecciones de transmisión sexual (ITS) y embarazos no intencionales, pero ese conocimiento no siempre se traduce en una conducta de cuidado sostenida.

Muchas personas cursan una ITS sin saberlo. Desde el hospital advierten que algunas son altamente transmisibles incluso con una sola exposición (como el VIH en fase aguda, la gonorrea, la clamidia o la sífilis), ya que los microorganismos pueden estar muy concentrados en fluidos genitales aun sin presentar síntomas. “Vagina, pene, ano y boca tienen mucosas muy permeables. Además, durante el acto pueden producirse pequeñas fisuras imperceptibles que facilitan el ingreso de microorganismos”, explica la psicóloga y sexóloga Analía Urretavizcaya (MN 21.778), integrante del programa.

“Identificamos una dificultad en la apropiación del preservativo atravesada por mitos y factores culturales. Su uso suele asociarse simbólicamente con la desconfianza o la infidelidad, lo que dificulta su incorporación en vínculos estables”, afirma Urretavizcaya. A esto se suma la percepción de una disminución del placer y el mito de la dificultad para mantener la erección, un problema que los varones jóvenes suelen atribuir al látex y no a factores como la ansiedad o la inexperiencia.

Aunque en redes sociales circulan contenidos que promueven el sexo “a pelo”, esta presión social no es nueva. La pornografía y ciertos consumos culturales refuerzan la idea de que el preservativo es innecesario, instalando expectativas irreales especialmente en adolescentes.

Sin embargo, el preservativo sigue siendo la herramienta fundamental de prevención. Los argumentos sobre la pérdida de sensibilidad se basan más en mitos que en efectos inevitables. “Con un preservativo bien elegido y usado, el orgasmo se alcanza sin cambios relevantes”, asegura la experta. Mientras que un preservativo estándar de látex mide unos 0,07 mm, los de poliuretano pueden llegar a los 0,019 mm. Para evitar que el uso "corte el momento", se recomienda “tenerlo siempre a mano, practicar su colocación incluso durante la masturbación e incorporarlo al juego previo con lubricantes al agua”, como sugiere la doctora Valente.

En definitiva, el placer depende de la confianza y la seguridad. Entenderlo de manera integral permite derribar prejuicios y promover una sexualidad más consciente y saludable.



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