Tec, un argentino de 40 años que en Buenos Aires trabajó como publicista y luego se casó con una paulista, no reunió los auspicios suficientes para financiar la figura que pintó junto a un asistente en el lateral de un edificio vecino a la autopista conocida como Minhocão (que significa "gran lombriz").
Por eso, cuando obtuvo el permiso para hacerlo, no dudó en vender su Renault Megane 2007 para realizar el mural.
Nunca antes Tec había pintado en altura en San Pablo, sino que lo había hecho sobre el pavimento: un ratón y una lagartija.
Su afición a los graffiti comenzó a los 15 años, cuando tomó su primer lata de pintura para promocionar en las calles de su Córdoba natal a su banda Ocote.