Rubén, padre de la víctima, Lucas Cabello, contó que el joven "está peleando por su vida" y tiene "la médula reventada", por lo que los médicos del Hospital Argerich le dijeron que, si sobrevive, "las manos y las piernas no las va a poder mover más".
Fuentes policiales indicaron que el hecho ocurrió frente a la vivienda ubicada en Martín Rodríguez al 500 y que el agente de la Metropolitana, quien quedó en libertad tras declarar, "se defendió" y que el "trapito" estaba "armado".
Según el papá del herido, todo sucedió cuando el muchacho llegaba a su casa con su hija de dos años tras "comprar dos sándwiches de milanesa".
Según explicó, el joven estaba "buscando trabajo y cuida autos en el restorán Il Matterello", a metros de su hogar.