Los padres de Candela (nombre ficticio que pidió utilizar la familia para resguardar su identidad) quisieron que su hija de 14 años tuviera una mejor educación y por eso decidieron que este 2015 comenzara a estudiar en una escuela privada, con materias extracurriculares. Sin embargo, no se imaginaron el hostigamiento que viviría su hija hasta llegar al punto de querer quitarse la vida.
Candela comenzó a estudiar en el colegio religioso Jesús María de Longchamps, partido de Almirante Brown. Era "la nueva" del curso, pero a partir de mayo comenzó a sufrir una serie de agresiones que la llevaron a tomar la peor decisión.
Según contó el abogado de la familia, Matías Bernal, "una compañera que parecería ser popular en el curso comenzó a insultarla un día que Candela se cortó el pelo. Comenzaron a agredila y a gritarle ´puta, zorra, dejá de hacerte la linda'".
Según cuenta el abogado y la familia, cuando se enteraron de la situación que estaba viviendo la menor se comunicaron con la institución quien aseguró que iba a tomar cartas en el asunto. Las autoridades convocaron a los padres de las distintas familias.
"Siempre tomaron las mismas medidas de precaución pero las agresiones fueron incrementando. El colegio decidió que lo mejor era cambiar de curso a las dos menores —la acosadora y la víctima de bullying— y así lo hizo, aunque no fue ninguna solución", dijo el abogado.
A Candela la encerraron en el baño y le pegaron. Además, escribieron en las paredes "Candela p..." en letras grandes.
El jueves pasado, cuando volvió de la escuela golpeada y angustiada, Candela agarró las pastillas que encontró en el baño de sus padres y comenzó a tomarlas. A sus papás les dejó un mensaje grabado en el celular que vieron en el momento: encontraron casi desvanecida a su hija.
La adolescente está bajo tratamiento psiquiátrico
Candela estuvo varios días en terapia intensiva, pero este miércoles le dieron el alta y ya está en su casa bajo tratamiento psiquiátrico. Sus padres ya adelantaron que no volverá al mismo colegio.