La vida de José Luis Alaniz dio un giro de 180 grados. Un centro de contención de Barracas, un grupo de aficionados a la cocina en la red social Facebook y una beca en una escuela de pizzeros, junto a su férrea voluntad, lograron que este padre de familia salga adelante, pese a todos los obstáculos.
Ojalá estas historias se multipliquen por cien cada día. Todo se volvería un poco más sencillo.
