Una escultura creada en 1867 por el taxidermista francés Edouard Verreaux dejó sorprendidos a un grupo de restauradores, al descubrir que la obra cuenta con un cráneo humano real.
La exhibición, llamada “Mensajero árabe atacado por leones”, consigna el sitio The Tribune Review, llegó al museo Carnegie de Pittsburgh, Pensilvania, en 1899, lugar en el que se pudo admirar la obra durante todos estos años.
La obra fue creada para la Exposición Universal de París de 1867. Dos años después, fue vendida al Museo Americano de Historia Natural de Nueva York.
En 1899, Andrew Carnegie la compró para su museo en Pittsburgh. Un análisis de rayos X reveló la existencia de varios huesos reales en los animales disecados, pero no esperaban es encontrar un cráneo humano.
Gretchen Anderson, conservadora del museo, explicó que ese es el motivo del realismo del rostro del árabe.
Se cree que el cráneo pudo haber salido de las catacumbas de París, de donde los artistas que crearon el conjunto en 1867 lo habrían sustraído. Ahora, los dirigentes del museo decidirán qué hacen con el cráneo.
“Descubrimos un cráneo humano en el maniquí, lo que explica cómo hizo el artista para que el rostro fuera tan detallado y realista. Lamentablemente, por ahora no puede ser repatriado debido a que no hay información suficiente sobre su origen. Continuaremos investigando en conjunto con las autoridades francesas para encontrar más información”, indicaron desde el museo.
En el año 1997 el museo Darder de España descubrió que su escultura “El Negro de Banyoles” fue realizada a partir de los restos de un hombre, por lo que tres años más tarde los responsables del museo enviaron el cuerpo al país de origen para que fuera enterrado.
