Una de las ideas más descabelladas que se podrían tener, la de disfrazarse de un solo hombre y así entrar dos personas por el precio de una, terminó teniendo éxito.
Unos chicos de Estados Unidos aprovecharon la crisis de obesidad del país para llevar a cabo este plan: se transformaron en un hombre gordo y no tuvieron problemas en pasar frente a los que vigilaban.