El dramático relato de una mujer que se despertó de la anestesia mientras la estaban operando

Ocurrió en 2008, pero Donna Penner recién se animó a contarlo ahora. Conocé las consecuencias que le trajo el incidente.


30 ene, 2017 18:57
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Curiosidades: El dramático relato de una mujer que se despertó de la anestesia mientras la estaban operando

Donna Penner, una ciudadana canadiense, cuenta su historia nueve año después. En 2008 se sometió a una operación de rutina en el hospital de Manitoba, y su experiencia le provocó estrés postraumático, recuerdos recurrentes, ansiedad e insonmio. Si bien ya había estado bajo anestesia general antes y nunca tuvo ningún problema, la mujer se despertó cuando la estaban operando.

"Por alguna razón ese día estaba nerviosa, era solo una laparoscopía, un proceso en el que me iban a hacer un par de incisiones en el abdomen para poder introducir instrumentos y explorar el área. Recuerdo que me acostaron en la mesa de operaciones y empezaron a hacer todo el proceso", recuerda la mujer en su relato a la BBC. Los médicos la conectaron a los monitores, el anestesista le inyectó la anestesia por vía intravenosa y después se le colocó la máscara, como en cualquier operación. Donna se durmió.

Sin embargo, cuando despertó todavía "podía oír los sonidos de la sala de cirugía, los pasos y los pitosde las máquinas...". En ese momentos Donna pensó que ya había pasado todo y fue despertando poco a poco. Estaba "completamente relajada". Pero sus sensaciones se convirtieron en terroríficas cuando escuchó al cirujano hablar: "Bisturí, por favor".

"Entré en pánico. Esperé unos segundos y después sentí que me hacían la primera incisión, el dolor... No tengo palabras para describirlo. Era horrible", relata la mujer, que además asegura que no era capaz de abrir los ojos.

"Lo primero que traté de hacer fue levantarme, pero no me podía mover. Sentía como si alguien estuviera sentado encima de mí", dice. El dolor era "tan fuerte" que Donna sentía cómo las lágrimas empezaban a formarse, pero ni siquiera podía llorar al estar paralizada.

La operación continuaba como si nada. "Por el monitor oía cómo los latidos de mi corazón eran cada vez más rápidos". Durante la intervención Donna intentó con todas sus fuerzas mover uno de sus pies, pero los médicos no se dieron cuenta. Durante hora y media, Donna pasó el peor momento de su vida: "No tengo cómo explicar cuán fuerte era el dolor".

Sintió incluso cuando el cirujano introdujo en su cuerpo los instrumentos en su abdomen y cómo se movían sus órganos mientras exploraba. Oyó al médico decir: "Mira el apéndice, está rosado: el colon se ven bien y los ovarios también".

Cuando la operación finalizó, la mujer consiguió mover la lengua. "Empecé a usarla para atraer la atención de los cirujanos. Y lo logré. Retiraron el tuvo que me permitía respirar. Pensé que iba a morir y ya me había despedido mentalmente de mis seres queridos... o podía respirar". Mientras, la enfermera gritaba para que respirara. "Fue entonces cuando me ocurrió lo más asombroso", recuerda.

"Dejé mi cuerpo. Soy cristiana y no puedo decir que fui al cielo, pero tampoco estaba en la Tierra. Estaba en otro lugar", asegura Penner, que describe el lugar como "silencioso, aunque con los sonidos de la sala de operaciones de fondo".

"Se me quitaron el miedo y el dolor. Sentí calidez, consuelo y seguridad. Sabía que no estaba sola. Había una presencia conmigo. Siempre digo que era Dios, porque no tengo ninguna duda de que estaba ahí a mi lado", señala emocionada.

"Como si alguien hubiera chasqueado los dedos", Donna volvió a la sala de operaciones. Consiguieron reanimarla. Penner le dijo al cirujano que sintió cómo la cortara y los ojos del doctor se llenaron de lágrimas: "Apretándome la mano me dijo que lo sentía muchísimo".

Superar una historia de este tipo no es fácil. Y la mujer está tratando su traume con un terapeuta. "Me recomendó hablar, hablar y después, hablar más". Así es como comenzó a contar su terrible historia con final feliz.