Jeffrey preparó la cámara frente al sillón y puso un reloj visible para registrar el paso del tiempo. Cuando volvió, siete horas después, encontró a YOwie tal como la había dejado, y luego pudo verificar que había cumplido su orden al pie de la letra.
Su dueño subió las imágenes editadas a YouTube y tuvieron inmediata repercusión en esa y otras redes sociales como ejemplo de una fidelidad y obediencia a toda prueba.