A punto de abandonar la Casa Blanca, el presidente Barack Obama se convirtió en el protagonista de una divertida broma. En una oportunidad el jefe de Estado confesó a la revista People que le daban escalofríos los muñecos de nieve y que le recordaban al muñeco diabólico.
Por eso, en su última navidad como presidente, el equipo de decoraciones de la Casa Blanca instaló decenas de muñecos por los pasillos y jardines del edificio presidencial.
El fotógrafo de la Casa Blanca, Pete Souza, publicó las instantáneas que registran a Obama con los muñecos de nieve. “A veces hay que divertirse. Durante las últimas cuatro semanas hubo cuatro muñecos de nieve decorando el Jardín Rosado y estuvimos bromeando si alguien se daría cuenta de si los vamos moviendo poco a poco hasta acercarlos al Despacho Oval”, escribió en Instagram.