Predicen una nueva Edad de Hielo para el año 2030

En el siglo XVII se produjo un prolongado periodo de calma, llamado «el Mínimo de Maunder», que se extendió desde 1645 a 1700 y durante el cual las manchas solares prácticamente desaparecieron por completo.


18 jul, 2015 13:25

La noticia ha causado impacto entre climatólogos de todo el mundo. Y no es para menos. Un grupo internacional de investigadores, liderado por V. Zharkova, de la Univesidad de Northumbria, acaba de revelar, durante el Encuentro Nacional de Astronomía en Llandudno, en Gales, que estamos a punto de experimentar una nueva Pequeña Edad de Hielo similar a la que congeló una buena parte del mundo durante el siglo XVII y principios del XVIII. Será entre 2030 y 2040.

Como es sabido, el campo magnético del Sol varía a lo largo del tiempo. Y estas variaciones magnéticas en la ardiente atmósfera solar tienen una influencia directa en la radiación electromagnética que emite el astro rey, así como en la intensidad de sus flujos de plasma y en el número de manchas en su superficie.

La variación en la cantidad de manchas solares tiene una estructura cíclica, con máximos que se producen cada once años y que tienen efectos concretos sobre el medioambiente de la Tierra. Esos efectos pueden medirse observando la presencia de ciertos isótopos (como el carbono 14 o el berilio 10) en glaciares o en los árboles.

En el siglo XVII se produjo un prolongado periodo de calma, llamado «el Mínimo de Maunder», que se extendió desde 1645 a 1700 y durante el cual las manchas solares prácticamente desaparecieron por completo. Durante este periodo, en efecto, apenas se contabilizaron unas 50 manchas solares en lugar de las cerca de 50.000 habituales. El análisis de la radiación solar, además, ha demostrado que sus máximos y mínimos coinciden casi siempre con los máximos y mínimos en cuanto al número de manchas.

Como resultado, los investigadores lograron desarrollar un nuevo método de análisis, que les ayudó a descubrir que las ondas magnéticas se generan en el Sol por pares, y que el par principal basta para dar cuenta del 40% de la variación de los datos. Por lo tanto, se puede considerar al par principal de ondas como responsable de las variaciones del campo dipolar del Sol, que cambia su polaridad de polo a polo en cada ciclo de actividad de once años.

Si se produce en la actividad solar una reducción similar a la registrada durante el Mínimo de Maunder, también la atmósfera terrestre se enfriará. Según Popova, si las actuales teorías sobre el impacto de la actividad solar en el clima terrestre son ciertas, entonces el próximo mínimo de 2030 traerá un enfriamiento significativo, muy similar al ocurrido durante el siglo XVII.