Esta camarera de Phoenix (Arizona, Estados Unidos), embarazada de nueve meses sirvió a una mesa a mediodía, sobre las dos de la tarde. Cuando les entregó la cuenta, de 61,30 dólares y ellos se la devolvieron indicando la propina que dejaban, su sorpresa fue mayúscula. El extra para Sara era de nada menos que 900 dólares.
"Este dinero es de Dios. Él nos lo dio a nosotros así que nosotros podemos dártelo a ti. Dios te bendiga". Esa era la frase que acompañaba la factura del Pita Jungle, el restaurante de Sara, situado en Norterra, al norte de Phoenix.