El secreto de esa artista plástica radicada en Tokio, Japón, está no sólo en la precisión de sus trazos, sino también en su habilidad para grabar videos en stop motion que generan el efecto asombrosos.
Estas son algunas muestras de su talento:
Cho, de 22 años, es una de las artistas más prometedoras del arte digital nipón y colaboró con marcas de ropa y diseño además de desarrollar sus propios videos.