Era un viaje de rutina en la escuela de instrucción de vuelo en Kourou, en Guayana francesa. El piloto del planeador a motor con cabina abierta realizó la verificación de rutina, y nada parecía estar fuera de lugar.
Sin embargo, a poco de despegar, el piloto se da cuenta que no eran sólo dos pasajeros. Un gato se había escondido en una de las alas y viajaba como polizón en la aeronave.
Afortunadamente el vuelo concluyó sin inconvenientes y el gatito pudo volver a tierra sano y salvo.