Un piloto de Etihad Airways abortó el despegue para que una pareja pudiera bajar y despedirse de su nieto que agonizaba en el hospital.
Los pasajeros ya habían abordado la aeronave hacia Abu Dhabi y con destino final Australia. En el exacto momento en que las azafatas pidieron apagar los celulares o ponerlos en modo avión, recibieron un llamado de su yerno informándoles el grave estado de su nieto.
La pareja se lo comentó a la tripulación que, a su vez, se lo comunicó al piloto. Su decisión fue inmediata: anular el despegue y volver a la puerta de embarque para que los pasajeros pudieran bajar.
La pareja pudo llegar a tiempo para despedirse de su nieto, que murió al día siguiente, en el momento en que hubieran estado arribando a Australia. Esto fue posible por haberse topado con un piloto que priorizó la empatía antes que los tiempos de la aeronáutica.