Según la docente, desde que instaló las bicicletas fijas debajo de los escritorios de sus estudiantes, la calidad de su trabajo mejoró en gran medida, ya que están más enfocados, y lo más importante: ya no están inquietos todo el tiempo.
Lambeth instaló las máquinas de ciclismo a finales del año pasado, pagando alrededor de USD 150 por cada una. El costo fue cubierto por donaciones y un subsidio. No se utilizó ningún dinero de los contribuyentes, pero a juzgar por los resultados observados por el maestro de Wake, esto podría ser una solución que las autoridades deberían considerar.
"Antes tamborileaban en sus escritorios, molestaban a sus compañeros, pero ya no. Sus pies están concentrando su energía”, dijo. “Ha habido un enorme incremento en la calidad del trabajo de nuestros estudiantes, y una disminución en la cantidad de tareas faltantes".
“(Los niños) no están molestándose entre sí, no necesitan dar vueltas alrededor, ahora son capaces de hacer ejercicio y la tarea al mismo tiempo”, agregó la joven educadora. “Creo que el mundo está cambiando mucho y los niños tienen que ser capaces de hacer algo diferente".