Pero vean lo que hace el 10 de la selección cafetera: con sus compañeros sentados en los bancos alrededor de él, va pasando la pelota de cabeza uno por uno y ellos se la devuelven. Cuando termina la ronda la emboca en un recipiente de basura.
El festejo de los jugadores cuando termina el recorrido, por suerte, no se repitió en el partido que jugaron un rato después y Argentina se impuso 1 a 0 en Barranquilla.