Sabiendo que habían sido invitados chicos discapacitados de un hospital, la hinchada fue al estadio provista de muñecos de peluche, y cuando corrían 13 minutos del primer tiempo los arrojaron desde sus gradas a las que ocupaban los chicos invitados.
Ganó el Feyenoord 3 a 1, los jóvenes hinchas se volvieron con la satisfacción del triunfo y un regalo. Los visitantes, con la derrota y la satisfacción de una buena acción.