"Me siento bien", dijo sonriente Messi al ingresar al coqueto bunker argentino.
Messi declaró el jueves en la causa en la que se lo acusa de evadir impuestos por más de cuatro millones de euros y cerca de la medianoche de España tomó un vuelo charter que él mismo costeó.
El capitán de la selección argentina ingresó al hotel Hayes Mansion donde había un operativo de seguridad mayor al habitual, aunque sin curiosos ni hinchas, un panorama ya habitual en este lugar donde el clima futbolístico brilla por su ausencia.
Messi vestía jeans y remera blanca, y estaba acompañado por el masajista de la selección y algunos dirigentes, entre ellos Chiqui Tapia, que fueron a recibirlo al aeropuerto.