El volante brasileño Ronaldinho se salvó de milagro. Es que en su paso por la India, a donde viajó para inaugurar un torneo, casi muere aplastado por un semáforo.
Fueron sólo segundos que transcurrieron. Tal es así que el poste se derrumbó, y luego unos agentes de tránsito lo quitaron del paso para que el auto que transportaba al jugador siga su camino.
La seguridad del país culpó del accidente a la multitud que quería conseguir un saludo del astro.
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