Este martes, a la salida del entrenamiento, el Apache recibió una calurosa recepción y se quedó firmando varios autógrafos a todos los que se acercaron a Casa Amarilla.
A diferencia de los días anteriores, esta vez se dispuso que la gente se ubicara junto al enrejado del acceso al playón contiguo al estadio, sobre la calle Del Valle Iberlucea, y hasta allí se acercó Tevez para complacer pacientemente a todos.
"Cuando no conseguía el autógrafo de un ídolo sufría mucho", explicó el jugador que guarda entre, sus trofeos más preciados, fotos que se tomó, cuando oficiaba de alcanzapelotas, con Juan Román Riquelme, Martín Palermo y Guillermo Barros Schelotto.